“Es imposible hablar de la evolución del sector sin pronunciar la palabra que, desgraciadamente, más se está oyendo desde hace algunos –ya demasiados– meses: crisis. A lo largo de 2008, la bajada del consumo se ha ido notando, pero no en todo el sector por igual. Los primeros en apreciarlo fueron los restaurantes de tique medio y medio-alto (unos 40-50 euros), y aquellos en los que la relación precio-calidad era baja, o que no ofrecían al cliente ningún elemento diferenciador. Ambos factores han hecho fracasar a muchos restaurantes individuales, e incluso han originado la caída o recesión de grandes cadenas de franquicia.
Además, sobre todo en el último trimestre, se ha observado un cambio en la actitud de la demanda, que cada vez se está europeizando más: las salidas a cenar se limitan al fin de semana, y en muchos casos ni siquiera, pues los consumidores comen en casa y salen después.
Sin embargo, hay dos grandes grupos que operan en este sector que no se ven afectados y que incluso están siendo favorecidos: los restaurantes de comida rápida y los que ofrecen servicio a domicilio.
Los establecimientos de nuestra red no son de comida rápida, pero sí que tienen servicio a domicilio, y venimos observando ya desde hace unos meses que, aunque en la sala la afluencia de público es menor –sobre todo entre semana–, la demanda de comida para llevar sigue creciendo.
La tendencia durante 2009 será, según mi punto de vista y lo que venimos observando, de contención a la hora de salir a cenar, pero con un aumento de la demanda a domicilio. Habrá una gran competitividad, pero al mismo tiempo el aumento de la desocupación laboral permitirá una mejora de la fuerza de trabajo y un incremento de potenciales franquiciados, ya que crecerá el autoempleo. La clave para no dejarse arrastrar radica en tres factores: servicio –que en el caso del servicio a domicilio es algo más complejo–, relación calidad-precio –no caer en la tentación de subir los precios o de bajar la calidad de los productos para aumentar el margen y así compensar la falta de clientes– y tener el apoyo de una enseña que ayude a evitar gastos innecesarios y centrarse en el core-business [actividad principal], en mejorar los procesos y en fideliz