“El mercado en el que operamos está cambiando para adaptarse a la crisis actual. El mueble económico con diseño pero de mala calidad (Ikea), pensado para un tiempo de vida corto, sigue funcionando, pero el cliente, cada vez más exigente, está buscando producto de categoría y nacional a buen precio. Además, cada vez con más insistencia quiere un modelo determinado, con un acabado o color muy particular, a la carta. Esto es algo imposible de conseguir en las tiendas de muebles tradicionales o en las grandes superficies. En los últimos años se manifiesta una clara tendencia por el mueble personalizado y adaptado al 100% a las necesidades del cliente”.