“El mercado de la fotografía digital está en crecimiento constante. Cada año aumenta exponencialmente el número de fotos digitales. La mayoría acaba en el disco duro, y cuando se imprimen se buscan formatos diferentes.
Con la llegada de la fotografía digital hemos multiplicado el número de instantáneas que tomamos en cada viaje, en cada cumpleaños y en cada reunión familiar. Si a eso se le añaden las que se sacan con el teléfono móvil, nos encontramos ante una nueva situación que cambia totalmente los hábitos del consumidor.
Cada año se hacen en el mundo cerca de 80.000 millones de fotografías digitales, según un estudio de Tabblo. En la era del carrete, casi todas las instantáneas que se tomaban acababan en papel. En la era de los megapíxeles, sin embargo, la mayoría está condenada a vivir en el disco duro. El ordenador se ha convertido en una caja de zapatos digital donde guardamos nuestros mejores momentos y donde muchas veces es difícil rescatar una imagen concreta para enseñar a los amigos.
Las fotografías son, después de la familia, el segundo bien más preciado de un hogar, y el miedo a perder una colección de fotos debido a una catástrofe, o la necesidad de compartir las imágenes con amigos y familiares que están lejos, son algunas de las nuevas necesidades detectadas en el mercado de consumo.
Por ello, la aparición de soportes alternativos para mantener vivos los mejores recuerdos es una opción en auge, especialmente si estos se convierten en parte de la decoración del hogar”.