Los pesos pesados de la franquicia española, tanto por volumen global de facturación como por número de unidades, son las redes de supermercados. Y entre ellas sobresalen dos marcas: la madrileña Distribuidora Internacional de Alimentación (DIA) –que está integrada en el grupo francés Carrefour–, con 2.796 establecimientos, y la holandesa Spar, con 1.526. También superan el centenar de unidades la barcelonesa Condis, con 417, y la valenciana Charter, con 136.
Entre las 8 redes que constituyen este segmento abanderan 5.071 puntos de venta, con un porcentaje de franquiciados del 47% (2.404 unidades).
Los supermercados pueden funcionar en áreas de exclusividad pequeñas, con una población mínima entre 1.000 residentes (Dicost, Spar) y 7.000 (Dialprix, Super Valu), y en locales medianos, cuya superficie mínima debe moverse entre 100 metros cuadrados (Dicost) y 800 (Intermarché).
Entre 2008 y 2009 se han incorporado 10 enseñas del sector al sistema de franquicia
El esfuerzo inversor que hay que realizar para montar el negocio varía como mínimo entre los 100.000 euros que declara Dicost y los 700.000 de Super Valu. El derecho de entrada –que se incluye en el montante total– no existe en 4 enseñas, y es de 1.160 euros en Dicost y de 1.740 en Dialprix y Super Valu. DIA no facilita este dato.
Las enseñas de supermercados son reacias a informar sobre el fondo de maniobra adicional que se necesita para mantener el negocio hasta alcanzar el umbral de rentabilidad (Dicost recomienda 30.000 euros) y sobre el aval bancario que suelen exigir al franquiciado (de 45.000 euros en Charter y de 60.000 en Condis).
Con el negocio en marcha hay que hacer frente a un canon de mantenimiento en 2 enseñas, y en 4 a una cuota de publicidad.