Especializadas en vinos, cubren todas las franjas horarias –desayunos, aperitivos, almuerzo, merienda y cena–.
Trayectoria. El origen de la enseña se remonta a 1953, año en que la familia Galiana compra una pequeña bodega en Daimiel y elabora sus primeros vinos. A medida que el negocio iba creciendo, los fundadores comenzaron a distribuir otros productos como el queso y el aceite de oliva virgen, hasta consolidar el concepto actual.
Bodegas Galiana inició su expansión en franquicia en 1998 y actualmente la enseña, con sede en Ciudad Real, abandera 29 establecimientos (23 asociados).
Zonas preferentes. Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla y León, Madrid, Extremadura, Cataluña y Andalucía.
Perfil del asociado. Emprendedor que busque un negocio basado en los productos de calidad, en el que se recibe un trato personalizado.
Ubicación. El concepto funciona en calles comerciales y con oficinas, de nivel económico medio y alto. El local, a pie de calle y con una fachada a partir de 4 metros, debe ocupar al menos 150 metros cuadrados. No obstante, un Bodegas Galiana también puede emplazarse en un centro comercial, y, en ese caso, la superficie mínima se reduce a 90 metros cuadrados.
Desglose de la inversión. El asociado tendrá que pagar un derecho de entrada de 24.000 euros más IVA. Juan Carlos Galiana, director general de Bodegas Galiana, expone que la reforma del local cuesta unos 88.500 euros; el acondicionamiento, 47.200; la mercancía, 19.000, y la red informática, 7.300.
El importe aproximado de un establecimiento de 150 metros cuadrados oscila entre 150.000 y 200.000 euros. Además, la central exige un aval de 18.030 euros durante el primer año.
Plantilla. 7 personas.
Duración del contrato. Se firma por 10 años.