Cristalbox ofrece un concepto de talleres de reparación, sustitución y venta de todo tipo de lunas de automóvil, así como de colocación de láminas de control solar. Los centros trabajan tanto con turismos como con vehículos industriales y de transporte de pasajeros.
Trayectoria. Con sede en la localidad navarra de Tudela, Cristalbox repara lunas desde que inauguró el primer taller, en 1992. El negocio se abrió a emprendedores independientes 4 años más tarde, y ahora la red ha crecido hasta sumar 80 establecimientos, 70 de ellos franquiciados. Se puede encontrar el rótulo Cristalbox en Álava, Albacete, Alicante, Badajoz, Barcelona, Burgos, Cáceres, Castellón, Girona, Gran Canaria, Guipúzcoa, Huesca, Jaén, La Rioja, Lleida, Madrid, Mallorca, Murcia, Navarra, Palencia, Salamanca, Sevilla, Soria, Tarragona, Tenerife, Teruel, Toledo, Valencia, Valladolid, Vizcaya y Zaragoza.
Perfil del asociado. No es necesaria experiencia, pero se requiere carácter emprendedor, comercial, habilidoso y comprometido.
Ubicación. Con una superficie mínima de 150 metros cuadrados y con entrada de vehículos, los talleres se pueden situar en avenidas principales o en zonas con intenso tráfico y con posibilidad de parada permitida –o doble fila–. En todo caso, el local debe tener un acceso fácil desde carreteras o calles. La central advierte de que en los polígonos industriales el negocio no es tan rentable como en las ciudades.
Desglose de la inversión. Javier Celaya, director de Expansión de Cristalbox, explica que el derecho de entrada supone 6.000 euros más IVA; las existencias iniciales, 12.000 euros; el equipamiento del taller, 6.000, y la campaña de lanzamiento y el sistema informático, otros 6.000. Estas partidas, previstas para un taller de 200 metros cuadrados, suman 30.000 euros, cifra a la que hay que añadirle la obra civil, que según la central es del orden de 20.000 euros.
Plantilla. Al principio, dos personas: el jefe de taller (montaje, atención al cliente) y un ayudante.
Duración del contrato. Se suscribe por 5 años.