Bye Bye Pelos centra su actividad en tres servicios de estética: la fotodepilación mediante luz pulsada; el fotorrejuvenecimiento –eliminación de las arrugas de expresión–, al que también se aplica esta tecnología, complementada con cremas específicas, y el tratamiento de manchas.
Trayectoria. Con sede en Terrassa, Bye Bye Pelos inició su actividad en 2006 y un año después comenzó a franquiciar el saber hacer desarrollado en su centro piloto. En la actualidad se puede encontrar alguno de los 25 centros de la enseña (1 propio) en las regiones de Cataluña y Andalucía.
Perfil del asociado. Persona emprendedora y con carisma que desee invertir en su propio negocio, o bien un inversor. El franquiciado debe ser capaz de establecer estrategias locales y de liderar al personal propio.
Ubicación. Las zonas céntricas son las adecuadas para instalar un Bye Bye Pelos, que puede emplazarse en primera o segunda línea comercial. El local, a pie de calle, debe ocupar un mínimo de 50 metros cuadrados.
Desglose de la inversión. La central calcula que se puede instalar un centro de 50 metros cuadrados con un desembolso aproximado de 33.500 euros más obra civil e IVA, incluido un derecho de entrada de 12.000 euros más IVA. “En un modelo de estas características, las partidas más relevantes son siempre el alquiler del local y el personal, que representan más del 50% de los gastos mensuales, pero a la vez son puntos críticos para garantizar el éxito del negocio”, explica Carlos Soto, responsable del Departamento de Expansión de Bye Bye Pelos. “El resto de elementos de la franquicia puede financiarse, lo que permite disminuir considerablemente la cantidad necesaria para poder iniciar el proyecto”.
Se recomienda un circulante de unos 15.000 euros para afrontar los dos primeros meses. “Nuestro modelo de negocio ha evolucionado en el último año, y esto nos permite reducir el fondo de maniobra considerablemente”, indica Soto.
Plantilla. El franquiciado y un empleado.
Duración del contrato. 10 años.