El nutrido sector de las enseñas que se dedican a la venta de alimentos propone a los emprendedores conceptos de negocio diferenciados, que oscilan entre la estricta especialización en una gama de productos determinada y la amplia diversificación de los supermercados. En todos los casos se trata de formatos con local –o quiosco– abierto al público, aunque las dimensiones varían enormemente, desde mínimos de 4 metros cuadrados hasta 800, en línea con los fondos necesarios para montar el establecimiento.
Los franquiciadores son casi unánimes al resaltar la principal ventaja del sector en estos tiempos de crisis: los productos de primera necesidad de sus catálogos. No obstante, reconocen que la coyuntura exige estar muy atentos a las demandas de precios bajos por parte de los consumidores, a las que por otra parte es más factible responder desde una cadena –que consigue reducciones de costes de los proveedores por el volumen de sus compras– que a título individual.
En total son 42 las redes que buscan asociados en este sector, que a su vez se puede dividir en 4 segmentos por el tipo de actividad: alimentación (18 enseñas), panaderías-pastelerías (10 enseñas), supermercados(8 enseñas) y tiendas-degustación(5 enseñas).
Alimentación. Es el subsector que engloba al mayor número de marcas activas. Son 18 enseñas que se dedican a la venta especializada de productos como frutas y verduras (Superverd, Servifruit, Maxi Fruit Autoservicios), congelados (La Banquisa), chocolate y derivados (Xocoa, Godiva Chocolatier, Showcolate), té (Tea Shop), dulces y aperitivos (Martín Martín, Onza, Ñacos Center, Mundo Gofre, Creppalette), embutidos (bonÀrea, Jamonerías Miratonda Guijuelo), vinos (Bodegas Don Felipe V, Vinos de Rioja), platos preparados (Bonàpat) y pescados (Herminio Peixateries).
Las redes de alimentación suman 694 puntos de venta, de los que 560 (el 81%) pertenecen a franquiciados. La enseña de la leridana Corporación Alimentaria de Guissona, bonÀrea, capitanea el segmento con 314 comercios, lo que representa el 45% del total. También supera el centenar de unidades la barcelonesa Superverd, con 111 fruterías.
La población o la zona de exclusividad mínima para que el negocio sea viable fluctúa entre 10.000 habitantes (bonÀrea, Servifruit, Superverd) y 200.000 (Ñacos Center), y la superficie mínima oscila entre los 4 metros cuadrados del carrito ambulante de Creppalette y los 150 metros cuadrados que requiere bonÀrea.
Las centrales de franquicia calculan que el desembolso mínimo, siempre aproximado, varía entre 11.500 euros (el más económico de Creppalette) y 180.000 (Bonàpat), comprendido un derecho de entrada, IVA aparte, entre 3.000 euros (Ñacos Center, Superverd) y 30.000 (Herminio Peixateries). No cobran este epígrafe bonÀrea, Jamonerías Miratonda Guijuelo y Maxi Fruit Autoservicios.
Estos conceptos ingresan dinero en efectivo desde el principio, de modo que el fondo de maniobra adicional no suele ser elevado (el promedio es de 6.000 euros). Asimismo, en algunas marcas hay que aportar un aval bancario, que puede llegar hasta 100.000 euros en bonÀrea y hasta 60.000 en Jamonerías Miratonda Guijuelo –para garantizar la mercancía en depósito–, aunque en el resto no supera los 20.000.
Entre los pagos periódicos más habituales, hay que afrontar un canon de mantenimiento en 8 enseñas y un canon de publicidad en otras tantas.