07 - febrero - 2012

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Ángel Burgueño, Director General de Dándara

Cuando se cumple una década desde su creación, la marca madrileña de moda femenina acelera su expansión nacional para aprovechar las ventajas de la crisis, al tiempo que aumenta su implantación en los países árabes y del Este de Europa

[Más información en el número 132 de la revista]

f ) franquicias | miércoles, 05/05/2010
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“Ayer, miércoles, estuve en León y en Lugo. El martes firmé en Zaragoza. Este viernes viajo a Pamplona y la semana que viene iré a Torremolinos”. Tanta actividad viajera no tiene que ver con el turismo, sino con una frenética búsqueda de locales. Porque el director general de Dándara está convencido de que “es el momento de abrir, y hay que hacerlo ya”. “La empresa cuenta con los recursos económicos”, afirma, “y nosotros tenemos ilusión, ganas y confianza, porque vemos que nuestras tiendas están funcionando”. El objetivo para este año es sumar entre 10 y 15 establecimientos propios y un mínimo de 5 franquicias a una cadena nacional que abandera 53 unidades, 41 de ellas asociadas. En el exterior, la marca madrileña de moda femenina tiene franquicias en Portugal, Suiza, Costa Rica, Qatar, Jordania, Líbano, Kuwait y Arabia Saudí –donde acaba de abrir 6 locales–, y prepara su desembarco en Chequia y Rusia.

 

¿Con qué estructura cuenta Dándara para sostener la expansión?
Nosotros controlamos todo el proceso, desde el diseño hasta la confección, el patronaje y la distribución. Nuestro grupo de empresas incluye una planta textil, en Madrid, que produce para grandes superficies como El Corte Inglés y para diseñadores de renombre, y también fabrica una colección propia que distribuimos a multitiendas. Aproximadamente un 25% de la producción se destina a Dándara.

 

¿Qué peso tiene la fábrica del grupo en la cadena de tiendas?
Entre un 50 y un 60% del surtido de Dándara procede de la fábrica, y el resto de otros proveedores. Importamos tejidos y prenda acabada de China, donde tenemos una oficina, de Indonesia y de la India. Depende del tipo de producto, pero, en general, cuando fabricamos en esos países es por precio. Se trata de artículos básicos, no de tendencias de última hora.

 

¿Cómo puede sobrevivir una planta textil?
Tiene que basarse en el diseño, pero ya no ocurre como en años anteriores, cuando todos nos habíamos vuelto locos por producir en el extranjero. Esos países han elevado su nivel de vida y no son tan competitivos como antes. Además, este es un producto muy rápido. Nosotros vendemos prêt-à-porter, lo que quiere decir que en 15 días somos capaces de darle la vuelta al género que tenemos en la tienda. Para conseguirlo no se puede producir fuera, porque si se trae por avión resulta muy costoso. Por eso hay una tendencia a fabricar otra vez en Europa y países cercanos, como Marruecos.

 

¿Qué ventajas tiene la mercancía en depósito?
Yo prefiero la venta en firme, pero para funcionar de esta manera es imprescindible el género en depósito. Si dependiera de esperar a que mis franquicias me hicieran un pedido, no llegaría a tiempo, porque no tendría la agilidad necesaria. No obstante, para clientes extranjeros sí que fabricamos ex profeso, porque nos compran en firme.

 

¿La moda en España es barata, como se dice?
España es muy competitiva en precio. Es la nación más barata de Europa, sin lugar a dudas. En cualquier país del continente, a excepción de Portugal, venderíamos más caro que aquí, porque hay menos competencia. De hecho, en Suiza nuestros precios son un 40% más elevados, y lo mismo vamos a hacer en Rusia y en Chequia. En los países árabes ocurre lo mismo, y en Costa Rica la diferencia es de un 30%.

 

¿Cómo han variado los precios en estos dos años de crisis?
Ha habido una tendencia a comprar artículos más económicos, pero ahora se percibe un pequeño cambio porque los armarios ya están llenos de productos básicos, y además la gente ha ahorrado muchísimo en este periodo. Pero la clienta es mucho más exigente y la competencia es muy fuerte, y eso exige tener el mejor producto al mejor precio. No te puedes descuidar ni un poquito.


 
¿Cree que la economía empieza a repuntar?
Es muy pronto para pronosticar cómo evolucionará el año, pero pienso que, como el anterior, no va a ser nada fácil. Nosotros, teniendo en cuenta la situación, vamos a posicionarnos con nuevas aperturas, porque los alquileres han bajado y pensamos que hay un hueco de mercado. Este año prevemos incorporar entre 10 y 15 tiendas propias y al menos 5 franquicias.

 

En cierto modo, parece que la crisis no les ha venido mal.
La recesión está fortaleciendo a las cadenas, que están ganando cuota porque se reduce la competencia. Las tiendas multimarca, los independientes, son los grandes perjudicados. Las cadenas saldrán del paso, porque cuando la crisis acabe quizá hayan cerrado dos o tres tiendas, pero habrán abierto otras con alquileres mucho más interesantes y habrán renegociado sus rentas en el resto.

 

¿De dónde proceden los locales que quedan libres?
Los locales buenos suelen ser de comerciantes tradicionales con cierta edad. A mí se me parte el alma, porque veo que son profesionales que llevan más de 20 o 30 años con el negocio, y no es que no puedan o no sepan, es que no tienen medios para competir en esta coyuntura. Y tampoco les apetece empezar de nuevo con una franquicia.

 

¿Por qué no venden por Internet?
Antes de fin de año esperamos tener la tienda online, pero queremos hacerlo bien, porque no es tan sencillo como pueda parecer. Al ser un producto muy cambiante, con mucha rotación, hay que mantener unas existencias, y eso requiere una infraestructura adecuada si se pretende tener las 500 referencias puestas a la venta. Al mismo tiempo hay que decidir qué ventajas obtienen los franquiciados, porque no podemos hacerles la competencia.

 


El detective de la moda

“Estoy en un bar, tomandome una caña, y sé perfectamente, con pelos y señales, la ropa que visten todas las mujeres que hay dentro, qué tipo de complementos llevan, qué zapatos, qué peluquería. Y lo mismo me pasa, en general, en todos los espacios cerrados, incluso en el cine, adonde voy casi todas las semanas”. Ángel Burgueño, 39 años, padece, más que disfruta, esta “deformación profesional”, pero no la puede evitar en su permanente búsqueda de un producto interesante para sus tiendas. Quizá por eso le relaja tanto montar a caballo en su tiempo libre, en una finca que tiene en Horcajo de las Torres, en Ávila. “Me gusta leer, especialmente



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