05 - septiembre - 2010

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Manos de lujo accesible

La marca valenciana ofrece servicios de estética de uñas de manos y pies a un público de nivel medio-alto. Ahora se dispone a franquiciar el concepto, basado en tratamientos de calidad, con productos de marca propia y a precio competitivo

 [Más información en el número 127 de la revista ]

Estrategias de éxito | lunes, 07/12/2009
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Dunia Morillas

Suponen la herramienta más valiosa en las actividades artesanales, delatan confianza en los robustos apretones que cierran un acuerdo comercial y constituyen un foco de atención en trabajos de trato al público. Expuestas en todo momento, las manos también forman parte de la imagen personal y no escapan a la fiebre estética actual. De ahí que, desde hace unos años, hayan proliferado con fuerza los negocios dedicados en exclusiva al cuidado de esta parte del cuerpo, y de las uñas en particular.
A juicio de Dunia Morillas, fundadora y directora general de Uñas Passion, el crecimiento vertiginoso de este segmento en la última década ha popularizado bastante los precios, pero no ha traído consigo la profesionalización debida. “En España, la formación en torno a la estética de uñas no está homologada ni se exige requisito alguno a los profesores, como ocurre en Alemania y Estados Unidos. Aquí abundan los cursos baratos y breves, donde es difícil que el alumno salga lo suficientemente preparado. Cuando se empezó a ver que el negocio era rentable, mucha gente realizó algún curso de este tipo, que cada vez impartían más distribuidores de cosméticos y escuelas, y se lanzó a abrir un centro sin la cualificación necesaria. Ello ha dado muy mala publicidad al sector, aunque la crisis está acabando con varios de estos establecimientos”, argumenta.


La historia de Uñas Passion, bastante distinta, es la de una joven inconformista que, tras estudiar estética en nuestro país, emprendió un viaje con destino a París. Los salones franceses en los que trabajó durante 4 años le enseñaron nuevas técnicas alternativas a las tradicionales uñas de porcelana, pero, cuando regresó a Valencia dispuesta a aplicar sus conocimientos, tuvo que rebelarse sola contra la incomprensión del mercado. “Encontraba trabajo pero ningún empleador valoraba los sistemas que había aprendido, todavía incipientes aquí, así que decidí montar mi propio salón”, relata Morillas. Con los 23 ya cumplidos, inauguró un local de 14 metros cuadrados en 2000 y, 12 mes más tarde, respondía a las voces que habían pronosticado el fracaso de un negocio tan especializado trasladándose a otro de 110 metros cuadrados. En 2005 la marca abrió otro Uñas Passion en Valencia, que es el único establecimiento del que dispone actualmente. “Aunque hemos compaginado durante varios años ambas unidades, el segundo fue el que se diseñó con un modelo franquiciable. Tiene 60 metros cuadrados, y escogimos una decoración vanguardista y exclusiva que pudiera replicarse”, aclara.
Después de un periodo de adaptación, la central se lanza ahora a la selección de asociados. “Varias clientas de Madrid y otras ciudades”, explica la ejecutiva, “se desplazan a Valencia para hacerse la manicura en Uñas Passion”. “Es difícil encontrar un servicio tan completo con una tarifa media-alta como la nuestra. La relación calidad-precio es insuperable, y la franquicia supone el mejor método para expandir este saber hacer”.
La firma, cuyo tique medio ronda los 40 euros, ofrece desde manicuras y pedicuras hasta tratamientos de uñas mordidas, realce de uñas en gel, decoraciones y otros sistemas de belleza para manos y pies a través de exfoliaciones, mascarillas y masajes. Asimismo, comercializa una línea de cosméticos. “Empleamos y vendemos productos de marca propia, con algunos colores de esmalte y gel exclusivos”.

 

 

Con la higiene adecuada


Además de la excelencia de los artículos, el protocolo seguido con cada uno de los clientes y la higiene son otros factores que ensalza Dunia Morillas: “Seguimos unas medidas sanitarias rigurosas, muy poco frecuentes en el sector. Los usuarios tienen una lima individualizada. Sus manos y las de los empleados se desinfectan antes y después de los servicios, y todos los instrumentos se abren delante del público tras pasar por el autoclave para ser esterilizados”.
Enfocada a un cliente de nivel de vida medio-alto, Uñas Passion quiere posicionarse como una marca de lujo. Para ello, la central seguirá una expansión selectiva y, durante 2010, prevé sumar 4 salones en capitales de provincia, aunque el concepto funciona en poblaciones de más de 15.000 habitantes. “Complementaremos la apertura de franquicias con centros propios. Ahora nos interesa Madrid y estamos buscando un local en las zonas de Serrano o Lagasca”, señala Morillas.
El perfil de asociado corresponde, preferentemente, al de una mujer esteticista en busca de autoempleo, pero los inversores también tienen cabida en la red. A la formación inicial de 10 días, la firma añadirá cursos cada mes y medio para que todos los miembros completen sus conocimientos.

Un local tipo, de 50 metros cuadrados y ubicado en un área comercial céntrica, contiene 3 puestos de manicura, 2 sillones SPA (para pedicuras), una zona de espera, otra de oficina y un baño. Su presupuesto aproximado suma 71.500 euros más la obra civil. El franquiciado tendrá que pagar 9.000 euros más IVA de derecho de entrada, 23.000 de mobiliario decorativo –que también incluye accesorios de baño, mostrador, teléfono y altavoces– y 15.000 de mobiliario técnico –sillas para los tratamientos y carritos–. El resto de partidas son la iluminación (5.800 euros), la maquinaria especializada (4.200), el proyecto decorativo (4.600), el equipo y programa informáticos (1.500), la mercancía inicial (1.900), la publicidad de lanzamiento (1.500 euros), la constitución de la sociedad (1.100) y las fianzas (3.900). “El margen comercial del negocio es del 60% y la inversión se

 

 


 

Desde logos hasta ‘piercings’
La creatividad de Uñas Passion se adapta al gusto del usuario. La enseña asiste todos los años a ferias de estética en Alemania y Estados Unidos para empaparse de las últimas tendencias en decoración, que ahora, por ejemplo, se centran en la simulación de uñas de ámbar y de hielo. Pero, al final, el cliente manda, y la imaginación de las más osadas no tiene límites. Desde diseños de Hello Kitty y las Bratzs hasta el dibujo de piercings o mensajes de San Valentín con frases como “Te quiero, Pepe”. “Una abuela primeriza nos pidió que le decorásemos las uñas con un chupete y el nombre de su nieto, y es frecuente pintar logos para eventos empresariales”, descubre Morillas
 

 


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